Síguenos:

Las oposiciones que se aprueban sin memorizar y sueldos de 4.000 €

Sacarse unas oposiciones sin haber memorizado nada, sin dedicarle mucho tiempo a prepararlas y entrar a ganar más de 4.000 euros al mes, con la posibilidad de ascender en un organigrama meritocrático en que la categoría va cambiando con los años.

Es la experiencia que describen quienes han logrado una plaza en el cuerpo de funcionarios de la Unión Europea en la última década. Su sistema de selección de personal, reformado en 2010, está en las antípodas del modelo francés —basado en el código napoleónico y adoptado en España— y se suele poner como ejemplo entre quienes abogan por modernizar el reclutamiento de empleados públicos.

Javier Fernández, murciano de 42 años y licenciado en Empresariales, decidió opositar a la UE precisamente porque no le exigía memorizar temarios. “Me permitía seguir trabajando sin la dedicación exclusiva que se necesita para aprobarlas en España”. Desde casa, en ratos libres, dedicó algo de tiempo a preparar las pruebas, compaginándolo con el trabajo con el que daba de comer a su familia, en una agencia de valores de Madrid. “Para que te hagas una idea, un mes antes de presentarme, le estaba dedicando unas dos horas diarias”, recuerda. Aprobó, logró una plaza y ahora forma parte del cuerpo funcionarial europeo.

La Oficina Europea de Selección de Personal (EPSO, por sus siglas en inglés) establece tres pruebas eliminatorias en cada convocatoria. La primera es una dura prueba psicotécnica tipo test con la que se evalúan el razonamiento abstracto, el razonamiento verbal y el razonamiento numérico. En la segunda, llamada ‘e-tray’, el candidato recibe decenas de correos electrónicos de golpe —unos 100 folios— y tiene un límite de tiempo para entenderlos y, posteriormente, responder a una serie de preguntas tipo test sobre ellos. En la tercera, los ‘elegidos’ pasan un día entero en un edificio, el ‘assessment center’ de Bruselas, donde se llevan a cabo una auténtica 'gymkana' de entrevistas y toma de decisiones en tiempo real.

 “De lo que se trata es de evaluar habilidades, no de memorizar conocimientos que luego casi nunca se usan. Se buscan ocho cualidades en concreto: capacidad de aprendizaje, de análisis, de resolver problemas, de priorizar tareas, de trabajar en equipo, de liderazgo, de comunicación y de resiliencia, entendido como aguante para mantenerse trabajando al mismo nivel independientemente de las circunstancias”, explica Íñigo C., portavoz de Ya Semos Europeos (YSE), organización que lleva años ayudando a candidatos a preparar las pruebas.

Tampoco es un chollo. Las pruebas son complicadas, se compite con gente de toda Europa, hace falta dominar al menos otro idioma y no salen demasiadas vacantes. La UE tiene 60.000 funcionarios sobre una población de más de 500 millones de habitantes. En 2018, hubo un solo concurso para las llamadas plazas generalistas. Salieron 135 vacantes y se presentaron unas 28.000 personas de toda Europa, de las cuales cerca de 3.000 eran españoles. Luego hubo otro concurso para auditores: 80 plazas para 4.755 candidatos. Y un tercero para el área de comunicación, con 132 plazas y 3.000 candidatos.

A Bruselas le preocupa, además, que cada vez consiguen plaza más trabajadores del mismo grupo de países, ya que las condiciones (salarios, etcétera) son más competitivas para las naciones del sur y el este del continente. “Suelen presentar más y mejores candidatos porque es difícil que encuentren ofertas más competitivas en sus países”, explican. De hecho, existen ya unos 'indices guía' con el porcentaje de funcionarios por nacionalidad que debería haber, aunque no son vinculantes y en muchas categorías varias nacionalidades están sobrerrepresentadas.

Las pruebas de la UE exigen también un buen manejo de al menos dos idiomas europeos —el materno y un segundo—. Las dos primeras fases, el psicotécnico y el ‘e-tray’ se pueden realizar en cualquiera de las lenguas comunitarias. Para la tercera hay que escoger uno de los cinco idiomas más hablados en la UE: inglés, francés, alemán, italiano o español, pero no se puede repetir ninguno de los utilizados en las etapas previas. Así, por ejemplo, si las primeras fases se hacen en español, la tercera habría que pasarla en italiano, alemán, francés o inglés.

Los que llegan al ‘assessment center’ pasan un día entero exhibiendo sus habilidades. En una de las entrevistas, por ejemplo, los candidatos reciben una serie de documentos que tienen que procesar en un tiempo récord para después responder preguntas y cumplir objetivos. También suele haber una presentación oral sobre un tema del que no se sabe nada hasta el día del examen. “Se valora la seguridad que se logre transmitir, la capacidad comunicativa…”, explican desde YSE.

También se ponen en marcha dinámicas de grupo en las que seis candidatos interactúan entre ellos. El jurado está atento a ver quién rema en equipo y es capaz de sacar adelante los objetivos comunes. "Se premia a los integradores, a los que sepan jugar con sus compañeros para alcanzar los resultados”. Antes de acabar, los participantes tienen que enfrentarse a casos prácticos con ejemplos sacados de su propia experiencia profesional. “Al revés que en unas oposiciones españolas, aquí suma todo lo que hayas hecho en tu vida profesional, la experiencia adquirida en tu formación previa”.

Publicado por: Alex el martes 09 de abril de 2019



Síguenos:



Denunciar desperfectos de su ciudad

POLÍTICA COOKIES | PROTECCIÓN DE DATOS | AVISO LEGAL | CONTACTO | Diseño y Programación Web

Alertas de Empleo

Alertas de Empleo Personalizadas:
Recomendamos NO usar mail de HOTMAIL o YAHOO

De donde te interesan las ofertas:

Palabras que definan su perfil separadas por comas

Fecha Nacimiento


Afirmo que he leído la información legal y protección de datos del sitio web
¿Quiere recibir alertas en su messeger?

cerrar
No olvides Compartir: