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La jubilación está en 65 años cinco meses y las nóminas suben un 0,25%

El nuevo año traerá cambios en las cuantías y nuevas reglas para aquel que quiera jubilarse durante 2017. Los 8,5 millones de pensionistas que hay en España tendrán desde el pasado 1 de enero, y por cuarto año consecutivo, una subida del 0,25% en sus prestaciones.

Así, para una pensión de 1.000 euros el incremento será de 2,5 euros mensuales. Y para una renta mínima de 600 euros, el alza será de 1,5 euros. Los pensionistas tampoco tendrán la paga para compensar la desviación del IPC, que solía ser habitual en los años previos a la crisis. La nueva ley no prevé la compensación por la desviación de precios.

Menos poder adquisitivo

Con los precios de la energía al alza, por el encarecimiento del petróleo, las previsiones de inflación se sitúan muy por encima del 0,25% de aumento de las pensiones, por lo que los pensionistas perderán poder adquisitivo. De hecho, el Banco de España advirtió recientemente que la inflación puede dispararse hasta el 2% en los primeros meses de 2017. El último registro del IPC, de diciembre, fue del 1,5%.

Desterrada definitivamente la referencia de la inflación para subir las pensiones, desde 2016 se aplica el denominado Índice de Revalorización de las Pensiones, un complejo indicador que tiene en cuenta factores como la cuantía de la pensión media por el efecto sustitución (la diferencia entre las pensiones que causan baja y las nuevas que entran en el sistema), el número de pensiones, los ingresos contributivos y el gasto en pensiones.

El objetivo es que la revalorización sea compatible con el equilibrio presupuestario a lo largo del ciclo. Es decir, que periodos de crisis se compensarían con periodos de expansión de la actividad económica. Esta fórmula tiene dos límites: la revalorización mínima garantizada del 0,25% anual para evitar que en las malas épocas, como la actual, las pensiones bajen y una subida máxima del IPC más el 0,5% que se aplicará en épocas de bonanza económica. Para una pensión de 1.000 euros el incremento será de 2,5 euros mensuales. Y para la pensión mínima de jubilación, de 600 euros, el alza será de 1,5 euros. Con este aumento la nómina máxima que puede recibir un pensionista queda en 2.573 euros al mes, y la mínima, en 637,7 euros.

Las pensiones volverán a ser este año la partida de gasto más elevada del Presupuesto del Estado en un año en el que al Fondo de Reserva ya no le quedan fondos para pagar dos nóminas de pensiones. Solo en 2016 la Seguridad Social tuvo que retirar 19.200 millones de la «hucha». Desde 2012, año en el que Mariano Rajoy se vio obligado a romper por primera vez esta hucha, el total dispuesto ha sido de 50.000 millones.

Mientras, la reforma de pensiones sigue su curso. La llegada del nuevo año traerá también un nuevo cambio en los requisitos para acceder a la jubilación en cumplimiento de la ley de pensiones, que desde 2013 está obligando a los españoles a trabajar más años y cobrar menos como fórmulas para sostener la Seguridad Social, que sigue intentando recuperarse de una crisis que se dejó en el camino a 3,7 millones de cotizantes.

La norma retrasa progresivamente la edad de retiro de los trabajadores españoles hasta los 67 años en 2027. Así, quienes quieran jubilarse a lo largo de 2017 con el 100% de la pensión que les pudiera corresponder, deberán tener ya cumplidos los 65 años y cinco meses. Hasta 2018, la edad de jubilación se incrementará un mes por cada ejercicio, para a partir de esa fecha aumentar en dos meses cada año hasta 2027.

Retrasar la edad jubilación tiene sus ventajas para el sistema público. Por un lado, permite disponer de más población activa que, por un lado, financie las pensiones, y por otro, retrasar el cobro de la pensión. Es decir, si un trabajador sigue activo hasta los 67 años, son dos años más que sigue aportando, pero no consumiendo pensiones.

Pero este retraso en el acceso a la jubilación tiene sus excepciones. Quienes ya acumulan una larga vida laboral podrán seguir retirándose con su pensión íntegra a los 65 años siempre y cuando tengan cotizados 36 años y tres meses o más. Por cada ejercicio se aumenta ese periodo en tres meses hasta llegar a 2027, cuando quien desee retirarse a los 65 deberá contar con una cotización de, al menos, 38 años y seis meses. La generación que se está jubilando ahora comenzó a trabajar muy joven y, por tanto, acumula muchos años de aportaciones al sistema. Más problemas para saltar este listón tendrán los jóvenes actuales, que han empezado más tarde a cotizar y con sueldos más bajos, y las mujeres con lagunas en su cotización.

En 2017 también cambiarán los años que se tienen en cuenta para calcular la pensión, que ese año quedará fijado en 20 años. Desde 2013 se abrió un periodo transitorio hasta el 1 de enero de 2022 en el que el periodo de cotización exigido para calcular la pensión pasará de forma progresiva desde los 15 años a los 25 años. A cada ejercicio, a contar desde 2013, se le va sumando un año hasta completar los citados 25 años en 2022.

El nuevo año también traerá cambios en los requisitos para acceder a la jubilación anticipada voluntaria. La norma retrasa hasta los 63 años y cinco meses la edad para acceder a esta fórmula de retiro, que en paralelo a la legal de retiro podrá realizarse dos años antes también hasta 2027, cuando quedará establecida en 65 años.

Además, para acceder a esta modalidad son necesarios al menos 35 años de cotización, y por cada trimestre de adelanto respecto a la edad oficial de jubilación la pensión sufrirá una penalización progresiva que irá desde el 2% de la base reguladora, si se han cotizado menos de 38,5 años, hasta el 1,625% si se superan los 44,5 años cotizados.

En el caso de jubilación forzosa, podrá realizarse hasta cuatro años antes de la edad legal de retiro —en 2016, a los 61 años y cinco meses— y son necesarios 33 años de cotización como mínimo y la penalización irá desde el 1,875% por trimestre adelantado para menos de 38,5 años cotizados, hasta el 1,5% para más de 44,5 años cotizados. La edad de retiro voluntario será de 63 años y cinco meses y la forzosa de 61 años y cinco meses.

Hoy, la Seguridad Social está atravesando por un momento de especial dificultad teniendo en cuenta que las jubilaciones aumentan a mucho mayor ritmo que los ingresos. La comisión parlamentaria del Pacto de Toledo busca desde finales del pasado año fórmulas que permitan devolver el equilibrio financiero al sistema de Seguridad Social, ahora muy dañado, con un déficit que rozará en 2016 los 19.000 millones de euros, el 1,7% del PIB. Para este ejercicio, sin embargo, la previsión es que el desfase del sistema disminuya en algo más de 3.000 millones, hasta el 1,4% del PIB.

Medidas en abril

Medidas como que las pensiones de viudedad y orfandad pasen a financiarse con impuestos —ahorraría 25.000 millones a las arcas del sistema— o destopar la pensión máxima son opciones que están sobre la mesa de sus señorías. Sus conclusiones serán enviadas al Congreso en torno al mes de abril.

Publicado por: Alex el lunes 02 de enero de 2017



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