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400 familias en la calle para recibir comida en Valencia

Queremos hacer respetar derechos y el de alimentación no es una limosna. No nos gusta que se hagan colas, que te toque arroz o lentejas aunque no te gusten. La nueva política de servicios sociales anunciada por el alcalde de Valencia, Joan Ribó, hace más de dos años para justificar su decisión de retirar la subvención al Banco de Alimentos no ha surtido el efecto deseado por el dirigente de Compromís.

Este miércoles, pese a la amenaza de fuertes lluvias en la ciudad, más de cuatrocientas familias en riesgo de exclusión social acudieron al reparto de víveres realizado por el Banco de Acción Solidaria, que ha podido continuar con su labor gracias al voluntariado de la Fundación La Caixa, según explica su responsable, Jaime Serra.

Familias enteras, la mayoría con niños y españolas, aunque también las había extranjeras, mayoritariamente rusas, guardaron una cola que dio la vuelta a la calle Quart, junto al Jardín Botánico de Valencia, el lugar en el que PSPV, Compromís y Podemos firmaron el acuerdo de legislatura para formar un Gobierno en la Generalitat que tenía entre sus lemas el de «rescatar personas».

Camino de los cuatro años de Gobierno, la imagen se sigue repitiendo. Centenares de familias que acuden a recoger sus alimentos. Margarina, magdalenas, pan de molde, pasta, galletas o leche forman parte de un paquete básico que los voluntarios también se encargaron de distribuir entre los indigentes que pernoctan en el antiguo cauce del río Turia.

El Banco de Acción Solidaria, explica Serra, realizará en diciembre, antes de la Navidad, un nuevo reparto de víveres para 2.000 personas, que «podría ser el último». «La falta de apoyo institucional es el detonante principal que nos llevaría a tan drástica decisión, motivada por la falta de fondos con los que pagar los gastos de la entidad», según lamenta su fundador.

Mientras, el Banco de Alimentos de Valencia, que trabaja en paralelo al de Acción Solidatia, «subsistirá gracias al apoyo de la Fundación La Caixa, ya que se encontraba en la misma situación por la inexistente ayuda de las autoridades valencianas».

El Ayuntamiento de Valencia y el Banco de Alimentos tenían un convenio suscrito desde 2014 por un importe de 85.000 euros, que incluía también la cesión de una sede. El acuerdo de colaboración expiró en 2016 y el equipo de gobierno presidido por Compromís decidió no renovarlo. Ribó esgrimió que «en cada uno de los doce centros de servicios sociales con los que cuenta el Ayuntamiento en la ciudad, repartiremos tarjetas para que cada persona pueda acudir a un supermercado a comprar lo que quiera. El Banco de Alimentos no respetaba eso y, además, la mayor parte de la subvención iba a pagar nóminas».

El Partido Popular y Ciudadanos, los dos grupos de la oposición en el Ayuntamiento de Valencia, criticarom la decisión del equipo de gobierno, al que solicitaron en vano que mantuviera el acuerdo con el Banco de Alimentos.

Dos años después, las colas de familias en la calle en busca de alimentos que no quería ver Ribó se repitieron este miércoles y volverán a verse en diciembre, sin ayudas públicas y gracias al voluntariado.

Publicado por: Alex el viernes 16 de noviembre de 2018



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